Una familia en una quinta situada en la calle Rivadavia norte. Ejemplifica muy bien la diferencia en la vestimenta poniendo en evidencia la edad, la condición social, la ubicación respecto del pequeño mundo que era cada familia, coincidente con la ubicación en la composición del cuadro fotográfico.
En las colonias de alemanes del Volga, una familia: nótese la gran diferencia entre la ropa de los jóvenes y los mayores. El mayor de todos luce ropa rusa: pantalón ancho, con pliegues en la cintura, saco ribeteado de seda y sombrero de felpa duro. La moda de las mujeres mayores es muy austera. Una de ellas sostiene un libro, tal vez una biblia. Los hermanos posan tomándose las manos. Los niños se acomodan en escalera. Hay un hombre vestido “a la criolla”, con botas y pañuelo al cuello.
Una fotografía notable: todos posan para el fotógrafo (o sea, para el futuro) luciendo la ropa que corresponde a su función en el hotel Indavere. El dueño y sus familiares de traje, uno con bandeja de mozo, otro con comidas, otro con llaves. Los peones y las cocineras y el cochero, todos con los elementos que los identifican, además del cochero y el botones.
Traje de amazona que obligaba a montar “a mujerengas”, de costado. Se empezaban a usar las polleras-pantalón. (Sra. Aurora Datteli en su casa de B. Pringles, donde ahora está el Automotoclub)
Las señoras llevan enormes sombreros y alhajas propias de la época. Nótense las cadenas con doble broche. El caballero lleva el infaltable reloj de bolsillo.
Cuellos altos, llamados golilla, cintura estrecha, peinados abultados.
La típica vestimenta de gala: levita, bombín y bastón, cuello pajarita, puños blancos asomando.
Dos mellicitas en su hermosa cuna, con cofia de encajes (niñas de Zubillaga).
Por la ropa del niño y otros datos sabemos que son los primeros años del siglo XX, sin embargo la abuela viste de oscuro y en un estilo que parece más antiguo
Alumnas del Colegio del Rosario con el uniforme de ceremonia. Nótense los sombreros.













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